La automotriz alemana Volkswagen modificó este viernes sus expectativas financieras para el año en curso, abandonando la posibilidad de incrementar sus ingresos y proyectando ahora una contracción de hasta el 3 por ciento en las ventas. Este cambio de perspectiva contrasta con los pronósticos anteriores que contemplaban un crecimiento de similar magnitud. El ajuste en las previsiones acompaña la presentación de los resultados del segundo trimestre, período en el que la ganancia operativa experimentó una reducción del 9.5 por ciento. En paralelo, el máximo ejecutivo Oliver Blume ha impulsado una transformación profunda de la organización, que contempla la supresión de 100,000 posiciones laborales como medida para mejorar la competitividad en costos y prepararse ante la presión de los aranceles y el avance de fabricantes chinos. Durante los meses de abril a junio, el conglomerado, que agrupa a Porsche y Audi entre sus filiales, obtuvo una ganancia operativa de 3,500 millones de euros, cifra inferior a los 3,900 millones que anticipaban los analistas consultados a través de Visible Alpha. La compañía mantiene sin cambios su meta respecto al margen operativo, situándolo entre el 4.0 y el 5.5 por ciento. Blume explicó que la empresa logró contrarrestar obstáculos cuantiosos, estimados en decenas de miles de millones, durante el primer semestre del año. No obstante, enfatizó la persistencia de un contexto sumamente adverso para el sector, caracterizado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales internacionales, regulaciones estrictas, inestabilidad en los mercados y una competencia cada vez más feroz.
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