La agencia Moody’s Ratings pronostica que Petróleos Mexicanos continuará con un flujo de caja libre negativo durante los próximos años debido a su débil desempeño operativo y escasa capacidad de generar recursos internos. Según el análisis de la calificadora, las necesidades de financiamiento de la empresa estatal seguirán siendo significativas al menos hasta 2028, lo que implica que el gobierno federal deberá mantener su respaldo durante este período. La calificadora reafirmó la calificación B1 estable de Pemex y la de Baa3 estable del gobierno mexicano, destacando que el apoyo federal continuará siendo evidente en los próximos años. Esta proyección contrasta con el Plan Estratégico 2025-2035 presentado anteriormente por Pemex y la Secretaría de Hacienda, documento en el cual se indicaba que a partir de 2027 la petrolera podría servir su deuda con fondos propios sin necesidad de inyecciones presupuestarias adicionales. En 2025, el gobierno ya ha proporcionado más de 40 mil millones de dólares en apoyo financiero a Pemex, mientras que para 2026 ha asignado aproximadamente 14 mil millones de dólares para cubrir vencimientos a corto plazo. Moody’s señala que el problema fundamental radica en que los yacimientos maduros de Pemex presentan altas tasas de declinación, lo que requiere reinversiones continuas y sustanciales solo para mantener los niveles actuales de producción. La subinversión histórica de la empresa agrava esta situación. Los contratos mixtos que se planean adjudicar a operadores privados representan un cambio de estrategia, pero su impacto será limitado dado el agotamiento progresivo de los campos existentes. En el segmento de refinación, transporte y comercio de productos, Pemex enfrenta restricciones operativas y de política que limitan la rentabilidad y generación de flujos, siendo la reducción en volúmenes de exportación de crudo un factor que disminuye su exposición a mercados internacionales de mayor rentabilidad.
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