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Mientras Toyota apuesta por Estados Unidos, Nubank y fintechs transforman el panorama de inversión en México

La semana ha traído consigo dos movimientos contradictorios en materia de inversión extranjera directa en México. Por un lado, Toyota anunció su reubicación desde Tijuana hacia San Antonio, Texas, en una operación que se extenderá durante cuatro años. Por otro, Nubank confirmó una inversión de 4,200 millones de dólares en el país. Estos hechos revelan una transformación profunda en las prioridades de los capitales internacionales. Durante los últimos años, el sector financiero ha desplazado a la industria automotriz como principal receptor de inversión extranjera directa en México. Este cambio responde a un mercado financiero subatendido, con bajos niveles de inclusión y uso de servicios bancarios, lo que representa oportunidades de ganancia extraordinarias. Empresas como Nubank, Mercado Pago, Plata, Klar y Clip, mayormente impulsadas por tecnología, han comenzado a competir exitosamente contra los actores establecidos. La decisión de Toyota coincide con cambios geopolíticos significativos. Días antes, Estados Unidos anunció que no renovaría el T-MEC. Este movimiento se enmarca en una reconfiguración global de la industria automotriz, donde prevalece una pugna entre nearshoring y reshoring. Durante la administración Biden, el nearshoring benefició a México al atraer inversiones manufactureras. Con Donald Trump en el poder, la estrategia se enfoca en reshoring, es decir, traer de vuelta las plantas a territorio estadounidense. Trump ha expresado su malestar porque fabricantes automotrices consideren a México como destino preferente para nuevas inversiones desde donde exportar hacia Estados Unidos. Los aranceles funcionan como herramienta coercitiva, mientras que incentivos atractivos actúan como estímulos. San Antonio ofreció a Toyota 303 millones de dólares en beneficios, incluyendo exenciones tributarias locales, desarrollo de infraestructura y programas de becas. Además, existe un crédito federal de 3.75 por ciento sobre el valor de venta por cada vehículo ensamblado en suelo estadounidense. Toyota se comprometió a pagar salarios de 32.4 dólares por hora en la nueva planta. La empresa no abandona completamente México, ya que mantendrá operaciones en Guanajuato, pero su reconfiguración regional representa una apuesta significativa hacia Estados Unidos.

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