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México requiere renovar el diálogo económico frente al estancamiento persistente

Dos décadas después de que un grupo de 54 economistas se reuniera en Huatusco, Veracruz, convocados por Javier Beristaín Iturbide, entonces rector del ITAM, los obstáculos que frenan el desarrollo económico del país permanecen prácticamente sin cambios. La iniciativa inicial, realizada en 2003, buscaba crear un espacio de diálogo multidisciplinario entre académicos, funcionarios públicos y analistas privados de distintas corrientes de pensamiento para diagnosticar por qué México no crecía. Durante diecisiete años, el Grupo Huatusco sesionó anualmente, primero en la localidad veracruzana y posteriormente en la Ciudad de México, generando documentos con propuestas de política pública. En ese lapso comprendido entre 2003 y 2020, el producto interno bruto registró un crecimiento promedio anual de apenas 1.6 por ciento. Actualmente, la situación se ha agudizado, con una expansión económica de apenas uno por ciento anual para el período 2024-2026. El documento original de aquella primera reunión identificaba factores críticos que mantienen vigencia: baja productividad de la inversión, creación insuficiente de empleo formal, educación deficiente y falta de capacidad política para alcanzar acuerdos democráticos. Los participantes también advirtieron sobre el debilitamiento de las instituciones democráticas y la erosión del Estado de Derecho como limitantes para el crecimiento. El análisis enfatizaba que solamente una expansión económica acelerada podría generar las condiciones para reducir la pobreza, crear empleos y mejorar el bienestar general. El espíritu que animó a Huatusco fue la construcción de un ambiente de diálogo constructivo donde economistas de diferentes perspectivas pudieran colaborar en la búsqueda de soluciones comunes. Veintitrés años después, persisten las mismas interrogantes sin respuesta definitiva.

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