El 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, ocasión que la Organización Mundial de la Salud aprovecha para alertar sobre las nuevas estrategias de la industria tabacalera. Con el lema Desenmascarar el atractivo: contrarrestar la adicción a la nicotina y al tabaco, la OMS enfatiza cómo los fabricantes continúan desarrollando productos innovadores dirigidos a captar consumidores más jóvenes, especialmente niños y adolescentes, evadiendo regulaciones internacionales. A nivel mundial, aproximadamente 40 millones de adolescentes entre 13 y 15 años consumen tabaco, de los cuales 15 millones ya han migrado hacia los cigarrillos electrónicos. En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco ENCODAT 2025 ofrece un panorama revelador del cambio en los hábitos de consumo. La encuesta incorporó por primera vez productos emergentes como Tabaco Calentado, bolsas de nicotina y vapeadores. Los datos muestran una disminución en el consumo de cigarrillos tradicionales, pero un aumento significativo en alternativas electrónicas. Entre 2016 y 2025, el consumo mensual de tabaco tradicional en población de 12 a 65 años descendió de 17.6 por ciento a 15.1 por ciento. Esta reducción fue impulsada principalmente por hombres, cuyo consumo bajó de 27.1 por ciento a 22.8 por ciento, mientras que en mujeres se mantuvo prácticamente estable, pasando de 8.7 por ciento a 8.0 por ciento. Simultáneamente, el uso de cigarrillos electrónicos en la población de 12 a 65 años se duplicó, pasando de 1.1 por ciento a 2.6 por ciento. En adolescentes, la tendencia es aún más pronunciada: el consumo de cigarrillos convencionales se redujo a la mitad, bajando de 4.9 por ciento a 2.0 por ciento, pero el vapeo creció de 1.1 por ciento a 3.1 por ciento, superando ahora al consumo de cigarrillos tradicionales. Geográficamente, las disparidades son notables. La región Norcentral presenta la prevalencia más alta de consumo mensual de tabaco fumado con 20.1 por ciento, seguida muy de cerca por la Ciudad de México con 20.0 por ciento. En el extremo opuesto, la región Sur registra apenas 8.1 por ciento de prevalencia, mientras que la Centro Sur alcanza 9.3 por ciento. La Ciudad de México destaca positivamente por albergar la mayor cantidad de exfumadores que han abandonado el hábito, con 19.3 por ciento, seguida por la Península Norte con 18.0 por ciento. La implementación de restricciones legales ha mostrado resultados concretos en espacios públicos. La exposición al humo de segunda mano disminuyó considerablemente comparado con 2016. Los bares registran 32.0 por ciento de exposición, una reducción dramática desde el 52.8 por ciento de hace nueve años. Las escuelas presentan 23.1 por ciento, el transporte público 21.8 por ciento, y los restaurantes 19.0 por ciento de exposición ambiental al humo.
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