México analiza viabilidad del gas no convencional mientras crece la resistencia de comunidades y ambientalistas

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo conformó un grupo de alto nivel integrado por universidades públicas e institutos de investigación para evaluar la viabilidad del fracking en territorio mexicano. El anuncio se realizó el miércoles 15 de abril durante la conferencia de prensa matutina, donde la mandataria enfatizó que la decisión sobre esta técnica de extracción de gas no convencional se tomará con base en criterios científicos, análisis ambientales y consultas con las comunidades afectadas. Sheinbaum sostuvo que el proceso no partirá de una determinación política unilateral, sino de un diagnóstico técnico elaborado por especialistas. Asimismo, reafirmó el compromiso de no implementar proyectos energéticos que generen conflictos sociales por falta de participación comunitaria, evitando lo que denominó energías limpias con negocios sucios. Sin embargo, su propuesta ha enfrentado reacciones contundentes de diversos sectores. Campesinos del oriente de México reportaron daños severos en cultivos de naranjos y limoneros atribuidos a actividades de fracking realizadas por Petróleos Mexicanos. La Alianza Mexicana contra el Fracking advirtió que México ha realizado exploración con fractura hidráulica en aproximadamente 30 pozos no convencionales, aunque mantiene otros 8.500 pozos convencionales también explotados con este método. La organización también citó alertas de la Comisión Nacional de Hidrocarburos respecto a riesgos sociales y ecológicos del proyecto Aceite Terciario del Golfo, que podría requerir hasta 15.000 perforaciones intensivas. Integrantes de comunidades indígenas Tének y Náhuatl de la Huasteca potosina protestaron el miércoles frente a la Cámara de Diputados rechazando la propuesta de fracking sustentable presentada por el gobierno.

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