La marca estadounidense de galletas artesanales Crumbl, originaria de Utah, finalmente llegó a México con un resultado que superó todas las proyecciones. La primera sucursal en la Ciudad de México registró largas filas de consumidores que durante años habían conocido el producto a través de redes sociales, viajes al extranjero o revendedores informales. El fenómeno digital se transformó en una realidad tangible que posicionó a Crumbl como uno de los eventos gastronómicos más relevantes del verano. Mariano Tejeda, responsable de la operación de Crumbl en México, compartió en entrevista que la respuesta del mercado mexicano fue inesperada. Según Tejeda, aunque anticipaban cierta demanda, los resultados superaron cualquier pronóstico inicial. El ejecutivo destacó que los mexicanos tienen apertura a nuevas propuestas culinarias y expresó satisfacción por traer lo que considera los mejores postres disponibles a nivel mundial. El modelo operativo de Crumbl se distingue por su similitud con procesos gastronómicos de restaurantes de alta cocina más que con panaderías convencionales. Cada sucursal elabora sus mezclas en sitio, prepara mermeladas y rellenos localmente, y somete cada receta a especificaciones rigurosas con apoyo tecnológico. El proceso incluye boleado, horneado y entrega al cliente prácticamente recién salido del horno. Tejeda explicó que la marca importa únicamente las chispas de chocolate características de su identidad, mientras que todos los demás ingredientes provienen de proveedores y productores mexicanos. Esta estrategia busca mantener la consistencia de la experiencia Crumbl a nivel global utilizando insumos nacionales. La estrategia comercial de Crumbl se centra en transformar una compra común en una experiencia memorable. El catálogo de sabores rota semanalmente, con cinco de siete variedades cambiando regularmente, permitiendo que cada visita presente opciones distintas y mantenga el interés del consumidor.
- direccion@rumorveraz.com
- Lun - Dom: 8:00 - 20:00