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La falsa seguridad de los mexicanos ante fraudes: por qué incluso quienes creen estar prevenidos terminan siendo estafados

Paradójicamente, la mayoría de los mexicanos que confían en su capacidad para identificar estafas financieras terminan siendo víctimas de ellas. De acuerdo con información proporcionada por Banco Azteca y Grupo Salinas, aproximadamente dos terceras partes de quienes aseguran poder detectar fraudes digitales finalmente caen en uno. Esta contradicción refleja una realidad preocupante: la percepción de invulnerabilidad es precisamente lo que deja a millones de personas expuestas ante criminales cada vez más sofisticados. Alejandro Segura Magana, responsable de Prevención de Fraudes en Grupo Salinas, señala que la gran mayoría de los incidentes fraudulentos (90 por ciento) ocurren debido a decisiones de los propios usuarios: hacer clic en enlaces maliciosos, efectuar transferencias bajo engaño o revelar datos bancarios confidenciales. Solo una décima parte de los casos involucra suplantaciones de identidad u operaciones completamente desconocidas por los titulares. En una conferencia de prensa, Segura Magana enfatizó que las iniciativas de capacitación en educación financiera frecuentemente son percibidas como innecesarias por personas que se consideran informadas, cuando en realidad todos enfrentan riesgos similares sin importar su edad o nivel de conocimiento. Los delincuentes han modernizado considerablemente sus tácticas durante los últimos años, utilizando ingeniería social a través de plataformas como SMS y WhatsApp, además de suplantarse como reclutadores de empleo para solicitar información personal y realizar pagos por procesos inexistentes. Esta evolución ha logrado que usuarios desprevenidos bajen su guardia significativamente. Datos de la Condusef revelan un incremento en reclamaciones por fraudes en instituciones de banca múltiple entre enero y julio del año actual, con destacadas cifras de aumento entre trabajadores de 50 a 59 años (21 por ciento de incremento anual) y personas entre 40 y 49 años (19.9 por ciento). Estos números contradicen la creencia extendida de que únicamente los adultos mayores enfrentan mayor vulnerabilidad. Banco Azteca ha implementado un enfoque denominado Seguridad en Capas conformado por tres niveles de protección: educación antifraude con herramientas para reconocer riesgos, autogestión de seguridad mediante configuraciones personalizadas de límites y bloqueos, y controles silenciosos basados en sistemas automáticos institucionales. No obstante, la mayoría de los fraudes ocurren cuando fallan en la primera capa debido a que los usuarios no logran identificar señales de alerta oportunamente. Iván Darío Tapias, vicepresidente de Identity and Security North Lac en Mastercard, advierte que no existe protección total y cualquier persona puede convertirse en víctima. Para reducir riesgos, los expertos recomiendan adoptar hábitos digitales preventivos como pausar antes de actuar ante cualquier duda, nunca compartir contraseñas ni códigos de seguridad, y mantener vigilancia constante sobre las transacciones propias.

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