Los mercados financieros mundiales enfrentan una turbulencia sin precedentes esta semana. Los bonos estadounidenses a 30 años alcanzaron 5.73%, su nivel más alto desde 2002, mientras que los de 10 años superaron 5.35% por primera vez en casi dos décadas y medio. Europa experimenta presiones similares, con títulos franceses aproximándose a 5% y tendencias alcistas en Reino Unido y Japón. Analistas de instituciones como Citi advierten que Francia podría ser solo el comienzo de una crisis más amplia. El fenómeno responde a un problema estructural que afecta a las economías desarrolladas. Durante tres décadas, países ricos disfrutaron de tasas de interés bajas, crecimiento económico sostenido y una población activa numerosa, lo que permitió financiar estados de bienestar mediante déficits crecientes. Esa trifecta favorable se ha desvanecido simultáneamente. Según el Fondo Monetario Internacional, la deuda pública mundial superará 100% del PIB en 2029. Francia ilustra la gravedad del escenario. El país gasta 57% de su PIB pero solo recauda 52%, con un sistema de pensiones que demanda casi 14% del PIB soportado por solo 1.7 trabajadores por jubilado. Este año, los intereses de la deuda francesa serán el mayor rubro presupuestario, superando a la educación. A pesar de su mejor calificación crediticia, el mercado penaliza al país con tasas superiores a las de Italia y Grecia. Estados Unidos presenta cifras alarmantes aunque distintas. El déficit acumula 2 billones de dólares en 11 meses y los intereses anuales rebasan 1 billón, superando el gasto militar. La deuda proyectada alcanzará 120% del PIB en una década. Sin embargo, mantiene la ventaja de que el dólar es moneda de reserva mundial, su economía crece y su PIB nominal aún supera el costo de la deuda. México enfrenta un dilema opuesto pero igualmente preocupante. Como estado relativamente pequeño en la OCDE, recauda apenas 18.3% del PIB frente a 34.1% del promedio, pero ya exhibe síntomas similares a Francia. Los costos financieros de la deuda representarán 4% del PIB el próximo año, cantidad superior a la invertida en infraestructura. Las pensiones consumen 6% del PIB, cifra que ascenderá a 7% en 2030. Moody’s rebajó la calificación en mayo, dejando al país a un escalón del grado especulativo, con un crecimiento de apenas 0.6% anual. Aproximadamente 70 centavos de cada peso presupuestario están comprometidos antes de cualquier deliberación parlamentaria. La diferencia radica en que Francia enfrenta castigo por gastar excesivamente, mientras que a México comienza a cobrársele por no crecer lo suficiente.
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