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José Ramón Fernández: la voz que incomoda al poder en el deporte mexicano

El periodista deportivo José Ramón Fernández es una institución en la televisión mexicana. Generaciones de mexicanos lo conocen como la voz autorizada que acompaña los momentos decisivos del deporte nacional, desde mundiales hasta olimpiadas, frecuentemente junto a su compañero el Güiri Güiri. Para quienes crecieron en las décadas de los ochenta y noventa, Joserra representa al tío informado que domina marcadores, estadísticas y nombres de jugadores, alguien que nos corrige cuando cometemos errores en nuestros análisis deportivos.

Su importancia trasciende las métricas de rating o audiencia. Fernández se ha consolidado como la voz crítica que denuncia sin temor la corrupción, mediocridad e influencia televisiva que han marcado la historia del deporte mexicano. Durante cinco décadas, Televisa y sus autoridades aliadas han intentado silenciarlo, pero Joserra persevera gracias a su credibilidad y coraje periodístico.

Es cierto que Fernández no se caracteriza por su carisma o accesibilidad. Su austeridad puede resultar antipática incluso para colegas, pero esto refleja su compromiso real: su deber no es agradar sino revelar lo que los poderosos prefieren mantener oculto. Mientras Televisa ha buscado justificar los fracasos deportivos nacionales, Fernández contextualiza los errores y señala las responsabilidades detrás de cada debacle, aquellas figuras que engordan sus fortunas con recursos que deberían fortalecer el deporte mexicano.

Sus memorias, El protagonista, revelan una trayectoria de trinchera. Aunque el texto carece de brillantez literaria, compensado quizá por un ghostwriter poco inspirado, el contenido histórico justifica su lectura. Fernández llegó a la televisión casi por accidente en un canal poblano, cuando detectó un error que un colega no vio: un partido Italia contra España donde el narrador confundió las camisetas. Ese acto de corrección marcó el comienzo de una carrera caracterizada por la incomodidad incómoda.

Desde sus primeros pasos en televisión local, pasando por Canal 8, Imevisión, Televisión Azteca y actualmente ESPN, Fernández ha desafiado a quienes ostentan el poder. Sin importar circunstancias, derechos de transmisión o rivalidades con colegas de micrófono, Joserra construyó su legado como la voz que se rehúsa a amordazarse.

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