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Ecuador descubre diminuta rana venenosa amenazada por la minería

El Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) anunció el viernes el descubrimiento de una nueva especie de rana venenosa en territorio ecuatoriano, bautizada científicamente como excidobates perplexus. Con apenas entre 15,1 y 18,3 milímetros de largo, esta diminuta rana recibió el nombre común de Desconcertante debido a las particularidades que presentan las dos poblaciones identificadas. Los investigadores detectaron estos anfibios en la cuenca del río Paute y en la región norte de la Cordillera del Cóndor, ubicada en el sur del país. Ecuador destaca por su megadiversidad de anfibios, albergando 703 especies en su territorio, cifra superada únicamente por Colombia y Brasil, naciones con extensiones geográficas mucho mayores. El género Excidobates, al que pertenece esta nueva especie, agrupa ranas venenosas cuya diversidad aún no ha sido completamente estudiada según señaló el Inabio en su comunicado oficial. Las dos poblaciones presentan diferencias notables en coloración: mientras que los ejemplares de la Cordillera del Cóndor lucen un dorso verde adornado con manchas amarillas irregulares, los de la otra población exhiben tonalidades negras con patrones de color escarlata. Estos contrastes generaron inicialmente la creencia de tratarse de especies distintas, aunque análisis genéticos posteriores descartaron esta hipótesis. La denominación perplexus, que significa desconcertante o confuso, refleja precisamente esta intrigante variabilidad cromática. La especie enfrenta amenazas significativas para su supervivencia. La población ubicada en la Cordillera del Cóndor habita dentro de grandes concesiones mineras dedicadas a la extracción de cobre, oro y molibdeno. Adicionalmente, estas ranas resultan atractivas para mercados ilegales de fauna silvestre, siendo demandadas como animales de colección. La excidobates perplexus requiere bosques bien preservados, particularmente en áreas con árboles que alcanzan más de 15 metros de altura. Los machos de la especie utilizan las raíces de estos árboles como sitios estratégicos para emitir sus cantos. El descubrimiento contó con la participación de especialistas de múltiples instituciones: Jungle Dave’s Science Foundation, el Inabio, la Universidad San Francisco de Quito, la Universidad del Azuay, la Fundación Nukamp, la University of Central Florida y la Universidad Católica del Ecuador. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica Zootaxa.

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