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Desigualdad estructural perpetúa el rezago educativo en México, advierte análisis de la IBERO tras resultados de PISA

Los datos arrojados por la más reciente edición del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos revelan una crisis profunda en la educación mexicana. El informe internacional, que se aplica cada tres años para medir habilidades en lectura, matemáticas y ciencias entre adolescentes de 15 años, documenta que siete de cada diez estudiantes mexicanos fallan en alcanzar competencias básicas en matemáticas, mientras que en lectura y ciencias aproximadamente el 50% de los evaluados queda por debajo de los estándares elementales. Investigadores de la Universidad Iberoamericana, a través del Centro INIDE y la Dirección de Planeación Estratégica e Innovación, presentaron un análisis crítico durante una mesa de trabajo titulada Repensar la educación tras la prueba PISA: brechas, tecnología y políticas para el aprendizaje. Los especialistas enfatizaron la necesidad de priorizar el derecho al aprendizaje en las decisiones de política educativa y rechazaron interpretaciones simplistas que busquen responsabilizar únicamente a maestros, padres o alumnos. La doctora Jimena Hernández Fernández, investigadora del Centro INIDE, explicó que PISA, desarrollada por la OCDE desde el año 2000, mide la capacidad de aplicar conocimientos en situaciones reales sin emitir juicios sobre la calidad del sistema educativo ni establecer causalidades directas de los resultados. En México, la evaluación consideró a 7,843 estudiantes, cifra representativa del 69% de la población de esa edad. Las disparidades socioeconómicas constituyen la brecha más significativa, con una diferencia de 68 puntos entre el cuartil más privilegiado y el más desfavorecido, lo que corresponde a tres o cuatro años de escolaridad. Solo el 12% de estudiantes en vulnerabilidad socioeconómica logró superar estas barreras para posicionarse entre los mejores desempeños nacionales. En cuanto a diferencias de género, México presenta un patrón distinto al internacional: las mujeres muestran menor desempeño en ciencias y matemáticas, mientras que los varones presentan resultados inferiores en lectura. Hernández Fernández concluyó que el aprendizaje continúa severamente marcado por desigualdad estructural y que expandir el acceso educativo resulta insuficiente sin equiparar las oportunidades reales de aprendizaje.

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