66e4a57e37e8a

Brote sin confirmar en campamento congoleño genera alarma por posible propagación del ébola

Más de 30 fallecidos en poco más de un mes en el campamento de Kigonze ubicado en Bunia, noreste de la República Democrática del Congo, han encendido las alarmas entre funcionarios y organizaciones humanitarias que trabajan en la zona. La tasa de mortalidad registrada representa un aumento inusual comparado con los números anteriores, cuando el campamento experimentaba entre una y tres decesos mensuales según reportes del portavoz Desire Grodya Bapi. Los síntomas observados en los fallecidos incluyen cefaleas, fiebres y vómitos, manifestaciones clínicas asociadas comúnmente con el ébola, aunque no han sido confirmadas oficialmente debido a la resistencia de pacientes y familias a someterse a pruebas diagnósticas. Solo esta semana, el presidente del campamento Dz’djo Ndrutsi Etienne confirmó el entierro de diez personas. El equipo de Cáritas, organización católica que brinda asistencia en Kigonze donde residen más de 15 mil personas, presenció el miércoles varios cadáveres envueltos, incluyendo los de una gestante y menores de edad. Registros videográficos del jueves mostraban equipos en trajes de bioseguridad desinfectando cuerpos y preparando pequeños féretros junto a símbolos religiosos mientras deudos expresaban su dolor. Justin Zanamuzi, director de Cáritas, señaló que los equipos médicos enfrentaron negativas categóricas al intentar inspeccionar los cadáveres. Las autoridades congoleñas reportaron oficialmente el brote el 15 de mayo, aunque las muertes iniciaron a comienzos del mes. El portavoz del campamento informó que muestras de cinco víctimas ya fueron recolectadas y aguardan resultados de laboratorio. Este acontecimiento genera preocupación respecto a una posible circulación no detectada del virus entre los más de cinco millones de desplazados internos en el oriente de Congo, complicando aún más los ya limitados esfuerzos de contención sanitaria. Cabe mencionar que el cólera presenta síntomas similares y se disemina con rapidez en comunidades de bajos recursos, aunque su transmisión no es típicamente interhumana.

Comparte este post