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Crisis en la ganadería mexicana por exceso de oferta y presión de importaciones

La industria ganadera nacional enfrenta una situación crítica derivada de la acumulación de ganado en territorio mexicano y la entrada de productos cárnicos extranjeros, según informó el presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado, Enrique López, en conferencia con medios especializados. La restricción a las exportaciones de becerros hacia Estados Unidos, motivada por la presencia del Gusano Barrenador, ha mantenido dentro del país aproximadamente 1.6 millones de ejemplares que se sumaron a la producción nacional, generando un incremento potencial de 500,000 toneladas de carne en el mercado interno. De acuerdo con datos proporcionados por López, México produce actualmente alrededor de 2.3 millones de toneladas de carne anuales, de las cuales exporta cerca de 300,000 toneladas e importa aproximadamente 200,000 toneladas. Con los animales retenidos en el país, la producción podría alcanzar 2.8 millones de toneladas, generando un excedente considerable. A esta problemática se suma la autorización federal de un cupo de importación de 70,000 toneladas de carne proveniente de Brasil, de las cuales ya han ingresado 36,000 toneladas entre abril y diciembre del año en curso. Los efectos económicos ya son evidentes en los precios del mercado. El becerro flaco ha experimentado una caída de ocho pesos por kilogramo, pasando de 86 a 78 pesos, mientras que la carne en canal se ha reducido de 125 pesos a un rango entre 110 y 112 pesos por kilogramo. López advierte sobre la compresión de márgenes que enfrentan los engordadores, quienes adquirieron ganado a precios anteriores cuando alcanzaban los 86 pesos por kilogramo, pero ahora venden carne a precios significativamente menores. Paralelamente, los costos de insumos como maíz y soya continúan aumentando en mercados internacionales, agravando la situación financiera de los productores. Una preocupación adicional del sector es la posibilidad de que volúmenes de carne brasileña rechazados en Europa, debido a inconformidades con trazabilidad y análisis de residuos, sean desviados hacia el mercado mexicano, intensificando la competencia. Ante este panorama, la AMEG solicitó a las autoridades de Economía y Agricultura la desactivación del cupo de importación, argumentando que la oferta doméstica es suficiente. Adicionalmente, el dirigente empresarial cuestionó que la reducción de precios en la cadena productiva no se haya reflejado proporcionalmente en los puntos de venta al consumidor final, quien continúa pagando entre 240 y 250 pesos por kilogramo.

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