6876aa10aa351

Productividad laboral, la asignatura pendiente en la estrategia de aumentos salariales en México

México ha experimentado un incremento significativo en los salarios mínimos durante la última década, especialmente a partir de 2019 con la implementación de la Nueva Política de Salarios Mínimos. Entre 2016 y 2026, el salario mínimo creció 165 por ciento en términos reales, alcanzando actualmente 315.04 pesos diarios en el interior del país y 440.87 pesos diarios en la frontera norte. Esta medida ha generado amplio consenso al recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores y ha contribuido a mejorar los ingresos familiares y reducir la pobreza. No obstante, su cobertura resulta limitada. De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, el ajuste para 2026 beneficia directamente a 8.5 millones de personas, lo que representa apenas el 31 por ciento de los trabajadores formales considerando que la población ocupada asciende a 60 millones de personas. Aunque los aumentos salariales han tenido efectos positivos, el sector privado enfrenta presiones financieras adicionales que se suman a desafíos estructurales como inseguridad, incremento en cuotas de seguridad social, rigidez laboral y mayor fiscalización tributaria. Expertos señalan que para lograr mejoras salariales sostenibles y duraderas es fundamental incrementar la productividad laboral. Cuando las empresas generan más bienes o servicios con iguales recursos, obtienen márgenes mayores para ofrecer mejores salarios. Sin embargo, la productividad en México disminuyó 6.4 por ciento entre 2016 y 2025, ubicando al país en el tercer lugar más bajo en productividad laboral entre países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. La débil estructura empresarial del país, donde 99.8 por ciento de los negocios son pequeños con limitada capacidad de inversión en tecnología e innovación, constituye un obstáculo importante para mejorar este indicador.

Comparte este post