6a7bd645b8dcd.r_d.978-634-0

Líderes agotados: cuando la búsqueda de perfección se convierte en un problema

Muchos directivos y gerentes en México enfrentan un desafío silencioso que impacta tanto su salud como la de sus equipos: la sobreexigencia laboral. Este comportamiento, caracterizado por jornadas extensas, obsesión por la perfección y baja tolerancia a errores, se ha normalizado en ambientes corporativos, pero sus consecuencias son significativas. Según datos de Axa en su Reporte de Salud Mental 2026, el 71 por ciento de trabajadores mexicanos entre 35 y 44 años padece estrés laboral. Juan Carlos Ramírez, especialista en consultoría empresarial, explica que esta condición origina estrés crónico, depresión y eventualmente síndrome de burnout. Mauricio Contreras, director general de Liderazgo REx, advierte que aunque la sobreexigencia puede generar resultados destacados inicialmente, el precio que se paga es demasiado alto. El origen de este patrón responde a dos factores principales. Primero, muchos directivos crecieron bajo este modelo de liderazgo y lo perpetúan sin cuestionamiento. Segundo, la inseguridad personal los impulsa a demostrar constantemente su valía a través de resultados excepcionales. Sin embargo, esta realidad está colisionando con las expectativas de nuevas generaciones. La generación Z prioriza el equilibrio vida-trabajo y el bienestar personal, lo que ha llevado a que el 53 por ciento considere abandonar su empleo en los próximos seis meses, conforme a datos de ManpowerGroup. Esta tendencia representa un riesgo significativo para organizaciones que compiten por atraer y mantener talento calificado. Cuando el perfeccionismo extremo prevalece, genera miedo ante cualquier error y obstaculiza la capacidad de entregar trabajo aceptable. La sobreexigencia prolongada deteriora relaciones personales, reduce actividades recreativas y compromete el bienestar integral, requiriendo intervención estratégica en las dinámicas organizacionales.

Comparte este post