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Síndrome de Tourette: una condición neurológica frecuente que requiere mayor comprensión social

El 7 de junio de cada año se dedica a la concienciación sobre el Síndrome de Tourette, un trastorno neuropsiquiátrico que afecta a una parte significativa de la población mundial y que requiere mayor visibilidad para combatir los mitos y estigmas que lo rodean. Contrario a la creencia popular, este síndrome no se limita a la emisión involuntaria de palabras ofensivas, sino que presenta características mucho más diversas y complejas. Este trastorno se caracteriza por la presencia de múltiples tics motores y vocales que comienzan antes de los 18 años y persisten durante más de un año. Los tics son movimientos o sonidos involuntarios y repetitivos que varían en intensidad y frecuencia, alternando periodos activos con etapas de mejoría. Los tics motores incluyen parpadeos repetitivos, muecas faciales, encogimiento de hombros y movimientos de cabeza. Los tics vocales se manifiestan a través de carraspeos, gruñidos o aspiraciones nasales. Algunas formas complejas pueden incluir la repetición de palabras ajenas o la emisión involuntaria de expresiones inapropiadas. Aunque infrecuentes, en algunos casos pueden generar conductas autolesivas. Los síntomas tienden a intensificarse ante situaciones de estrés o ansiedad. Estudios recientes indican que entre el 0.4 y el 3.8 por ciento de la población podría presentar este síndrome, cifra considerablemente mayor que estimaciones anteriores. Muchos casos pasan inadvertidos debido a síntomas leves o confusión con otros trastornos. Es importante destacar que la mayoría de los pacientes experimenta una disminución significativa de los tics durante la adolescencia o vida adulta, y el síndrome no afecta la inteligencia ni la esperanza de vida. Hugo Sánchez Castillo, investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que el desconocimiento sobre esta condición genera estigmatización social, aislamiento y clasificación errónea de los menores afectados como problemáticos. Los niños enfrentan sufrimiento al intentar controlar voluntariamente sus tics, una tarea que resulta prácticamente imposible. El especialista destaca que en México los trastornos de salud mental continúan siendo poco comprendidos por la sociedad.

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